“No me reconoce, pero me mira con cariño…”dolor?”
Cuidar a alguien con demencia es un acto de amor profundo. Pero también puede ser un camino lleno de dudas, frustración y cansancio emocional. Uno de los retos más grandes es aprender a comunicarse cuando las palabras ya no fluyen igual, cuando los recuerdos se desvanecen o las frases se repiten una y otra vez.
En Cuiditos, creemos que la forma en que hablamos también es una forma de cuidar. Por eso, aquí te compartimos consejos prácticos para comunicarte con empatía, paciencia y dignidad con una persona que vive con demencia.

Primero, comprendamos qué está pasando
La demencia no es una sola enfermedad, sino un conjunto de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas. El tipo más común es el Alzhéimer, pero hay otros, como la demencia vascular o frontotemporal.
A medida que avanza, la persona puede:
- Olvidar nombres, rostros o lugares
- Confundir tiempos (cree que está en el pasado)
- Repetir palabras, preguntas o frases
- Mostrar cambios de humor repentinos
- Tener dificultad para entender lo que se le dice
- Sentirse insegura, confundida o asustada
Esto no significa que haya dejado de sentir. Las personas con demencia siguen percibiendo emociones, cariño, respeto y tono de voz, aunque no puedan expresarlo con claridad.
¿Cómo hablarles con empatía y paciencia?
- Habla despacio, con frases sencillas: evita hablar rápido o con muchas ideas a la vez. Usa frases cortas y claras, con pausas. Por ejemplo: En lugar de “Vamos a comer y después salimos a caminar si no llueve”, di “Primero vamos a comer. Después, tal vez caminamos.”
- Haz contacto visual y llama por su nombre: míralo a los ojos con una expresión amable. Decir su nombre suavemente ayuda a que se conecte contigo.
- No corrijas con dureza: si dice algo incorrecto, como confundir a su hija con su hermana, no lo regañes ni le digas “¡Ya te dije mil veces!”. Puedes redirigir suavemente: “¿Te refieres a Laura? Está muy guapa, ¿verdad?”
- Valida sus emociones, aunque no comprendas su lógica: si siente miedo, tristeza o enojo, lo importante no es convencerlo de que “no pasa nada”, sino acompañarlo. “Entiendo que te sientas confundido”, “Estoy aquí contigo”, “¿Quieres que te abrace un momento?”
- Evita discusiones o pruebas de memoria: no le preguntes: “¿Te acuerdas quién soy?” o “¿Qué comiste ayer?” Solo genera angustia. Mejor, ofrece información sin presión: “Soy tu nieta, Mariana. Vine a verte”
- Aprovecha el lenguaje no verbal: una caricia suave, una sonrisa o tomarse de la mano muchas veces comunican más que mil palabras. La conexión emocional no necesita lógica, necesita presencia.
- Dale tiempo para responder: Las respuestas pueden tardar más en salir. Sé paciente, si no contesta, no lo tomes como rechazo. Quédate con él o ella. Tu compañía también es comunicación.
En Cuiditos, hablamos desde el corazón
Cuidar a alguien con demencia es aprender a estar sin exigir, a acompañar sin corregir, a ver más allá del olvido. Porque aunque los recuerdos se vayan, el vínculo permanece.
En Cuiditos, acompañamos a las familias en este proceso con asesoría, apoyo emocional y cuidados personalizados en casa, desde el respeto y la ternura. No estás sola, no estás solo.
- Alzheimer’s Association. (2023). Communication and Alzheimer’s. https://www.alz.org
- Instituto Nacional de Geriatría. (2022). Guía para el cuidado de personas con demencia. https://www.gob.mx/ginger
- World Health Organization. (2021). Dementia: Key facts. https://www.who.int
- Fundación Pasqual Maragall. (2023). Consejos para comunicarse con una persona con Alzheimer. https://fpmaragall.org